viernes, 9 de noviembre de 2012

1870 De la Alegría

El 23 de mayo de 1870 se inauguro el Teatro de la Alegría, con la zarzuela "Marina". Fue un teatro de gran influencia en el barrio de Monserrat. Se ubicaba en Chacabuco 75 en la antigua numeracion, ahora 151/55 (174?), entre Alsina y Victoria. a pocos pasos de la confiteria de los dos chinos. Poseia 1500 localidades. 
Estaba en un terreno de 15,5 metros de frente por 61 de fondo, propiedad de Ramon Berraondo, con su socio Roberto Cano formaron la Sociedad Anonima Teatro Alegria, aunque pequeño en sus dimensiones fue suntuoso y coqueto en sus inicios y sala de moda, para decaer luego frente a la competencia y terminar cerrando sus puertas después de funcionar casi ininterrumpidamente, poco más de una década.
Siendo uno de los accionistas el actor español Vicente Jordan, que fue además su primer empresario-gerente. 
Tres grandes puertas de entrada daban a un salón por donde se accedía a los 150 palcos en dos ordenes y las 300 tertulias, con una capacidad total de 900 personas. Tres ventanales daban a la calle en el primer piso, protegidos por un balcón de hierro abarcando toda la fachada que culminaba en un frente en forma de triángulo coronado por una hermosa estatua de Euterpe, diosa de la música, que se conservaba todavía a principios de siglo.
Pocos días antes del 23 de mayo, se habían puesto a la venta los abonos para 30 funciones en tres turnos a los siguientes precios:
Palcos 100 Pesos corrientes
Tertulias de anfiteatro y galerías 20 Pesos ídem
Tertulias de orquesta 15 Pesos ídem
Plateas 10 Pesos ídem
Cazuelas  10 Pesos ídem
Entrada general 10 Pesos ídem
Los abonados tenían sobre estos precios un 20 por ciento de descuento. El teatro, aunque de reducidas dimensiones, estaba puesto con muy buen gusto. Una gacetilla de La Prensa resalta esta última circunstancia: “el Teatro de la Alegría es el chiche de moda. El mundo elegante está de cita en el Alegría. Me han dicho que bastantes diputados y senadores de la Provincia han tomado temporada. Anoche estaba el teatro de bote a bote. No cabía un alfiler, como se dice vulgarmente”. 

Y culminaba el comentario: “ Ir a la Alegría es gozar, lo demás es cuento. Yo soy quien lo digo y no miento. ¡Qué musa la mía! ¡Y qué teatro La Alegría!”
Los primeros años de la década del 70 fueron de apogeo de este pequeño pero atractivo teatro, que centraba su actividad en las compañías españolas, de zarzuelas, los conciertos, comedias y sinfonías. Permaneció cerrado durante la epidemia de fiebre amarilla pero después, fue tan grande su actividad que la empresa debió habilitarlo para representar espectáculos por la tarde, “sabiendo que hay infinidad de familias que no pueden asistir a las funciones por la noche”.
De esta época debe datar la curiosa ficha, catalogada por primera vez por H.F. Burzio. En el anverso, en campo liso, y dentro de una gráfila perlada en tres líneas se lee: TEATRO / DE LA / ALEGRIA. En el campo similar del reverso, también en tres líneas: ENTRADA / NO ES / TRASMISIBLE. Es de bronce de 31,5 mm. de diámetro.
Tanto para Carnaval como en Navidad, se daban funciones especiales con bailes de máscaras que empezaban a las once de la noche y concluían a las cuatro de la mañana; las señoras y señoritas tenían entrada gratis y los caballeros podían alquilar palcos por 60 pesos o pagar 25 de entrada individual.
El último empresario del Alegría, don Daniel Latham, mantuvo en los primeros meses de 1885 una acalorada polémica con Arsenio Tauban, empresario del Teatro Variedades, que llegó a la justicia y fue finalmente resuelta por el concurso de un árbitro. Se trataba de la rescisión, por parte de este último, de un contrato para traer de París una gran compañía de ópera cómica. Tauban debió pagar una indemnización de 1000 pesos y Latham devolver las partituras de óperas, operetas y orquestaciones que retenía en su poder como garantía.
La última representación con que cerró el Alegría su vida pública, fue el 12 de Julio de 1885 con dos comedias: “Amor de madre” y “Dimes y Diretes” a total beneficio del Asilo de Mendigos.
En 1886 el teatro cerro definitivamente sus puertas y en 1909 se demolio para construir la sede de la revista Caras y Caretas.
No debe confundirse con el Circo Alegría que se demolió en 1878 para edificar en su lugar el Politeama Argentino, ni con el viejo Teatro de Flores que a principios de siglo se denominaba Alegría. En el solar de este último se erigió el Cine Pueyrredón.
Burzio, H. F. “Buenos Aires en la medalla”. Tomo I, pág. 366. Medalla 1050. No conocemos bien cuál era el uso de esta ficha de entrada, si se entregaba como contraseña en los entreactos o se otorgaba de favor para acceder al espectáculo. De ambas formas, lo de “no trasmisible” suena como utópico, ya que siendo anónima no existe forma de identificar al usuario, salvo controlar con una planilla el nombre de los beneficiarios.


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